Aterricé en Singapur para empezar con la agenda habitual de intensas reuniones, pero esta vez había recibido un tratamiento por Skype y me sorprendí de los resultados, parecía que mi cuerpo había sido sintonizado con la hora local y no me sentí cansado, siendo capaz de concentrarme. Los tratamientos con el uso de Skype han pasado a formar parte de cada uno de mis viajes de trabajo.

John Flanagan, Londres

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